Cuando me detengo ante una obra de arte siempre me pregunto ¿será objeto de estudio dentro de 100 años? Una de las variables que siempre debemos de tener en cuenta es el paso del tiempo aplicado a la esencia vital de la obra de arte. La pieza efímera, El Chabolu, proyectada por el artista multidisciplinar Cuco Suárez en el año 1990 y exhibida en el MEAC Museo Español de Arte Contemporáneo, antecesor del actual Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía es un ejemplo de perdurabilidad en el tiempo.

El Chabolu es una edificación que se levanta utilizando viejas latas de aceite, botes de Colacao o de pimentón choricero y se techa usando hojas de latas bien aseguradas contra el viento por piedras de considerable tamaño. Su interior está decorado con ajos, cebollas, patatas, paraguas, un mono de faena colgado, aperos, una radio antigua, láminas de la Virgen de Fátima y de Covadonga, un sifón, fotos del ingreso de bachillerato, una caja de puros Farias, un anuncio contra las carreras de medias… El espacio circundante exterior está vivo gracias al diálogo que se establece entre la edificación, el espacio natural que lo rodea y las gallinas vivas que merodean a su alrededor.

Es una solución constructiva tan interesante que, aunque solo se dio en Asturias y en una determinada zona geográfica, las Cuencas Mineras, con el tiempo se fue dispersando hacia otros lugares.

El espectador participa de la memoria colectiva de un pueblo, en el que se esbozan nuestras raíces rurales, y que se opone a en un mundo en el que el hombre es corrompido por las ciudades, la industria, los medios de comunicación… y en el cual la etnografía ha pasado a un segundo plano o incluso parece oculta.

El Chabolu podemos considerarlo como un hito artístico porque dota de virtualidad el proceso de traslación de un paisaje típico, en este caso el asturiano de los años 60, al presente. Su descontextualización plantea una arqueología sentimental de la cultura popular, muestra el valor que le otorga quién lo habita, al tiempo que da a conocer la forma de vida y de sentir.

When I look at a work of art I ask myself a question: What will it be like studied in another 100 years? The time is one of variables that we must know it because it is applied to the vital essence of the art piece. The Chabolu was designed in 1990 by artist Cuco Suárez and it was exhibited at the MEAC Spanish Museum of Contemporary Art, predecessor of the current National Museum Centro de Arte Reina Sofía.
The Chabolu is an example of durability over time. The Chabolu was built with popular materials such as old oil cans, Cola Cao’s and paprika’s boxes. Inside is decorated too with garlic, onions, potatoes, umbrellas, work clothes, tools, vintage radio, Farias’ box, a picture which shows a classroom in high school and two stamps which show Covadonga Virgin and Fatima Virgin… On the other hand there are chickens and a vegetable patch outside the Chabolu. All of them organized an interesting constructive solution which is typical erection in Asturias in the 60s. The public is involved in the collective memory of a people which is struggling with a world where a man lives and is corrupted by cities, industry, the media … and the ethnography which has gone into the background or even seems hidden. The Chabolu was built in a museum and Cuco Suárez want to show a sentimental archeology, popular culture, the value of those who lives there, his style life and his feelings.

EL CHABOLU. 1990. Museo Español de Arte Contemporáneo. Imágen cedida por Cuco Suárez.

EL CHABOLU. 1990.  Imágen cedida por Cuco Suárez.

EL CHABOLU. 1990. Museo Español de Arte Contemporáneo. Imágen cedida por Cuco Suárez.

EL CHABOLU. 1990. Imágen cedida por Cuco Suárez.

EL CHABOLU. 1990. Museo Español de Arte Contemporáneo. Imágen cedida por Cuco Suárez.

EL CHABOLU. 1990. Museo Español de Arte Contemporáneo. Imágen cedida por Cuco Suárez.

 

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